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Isabel Corral Jam parte primera

A pie por el Teneré, el desierto de los desiertos

Desierto Teneré
Isabel Corral es una mujer inconformista que ama la libertad y la independencia por encima de todo. Quizás por eso mismo se ha identificado tanto con el pueblo tuareg, los señores del desierto, los orgullosos nómadas del Sahara. Con ellos ha convivido a lo largo de los años y, en las arenas del Sahara, ha protagonizado algunas hazañas que son relatadas por los propios tuaregs como si fueran cantares de gesta. Para ellos, que admiran profundamente el valor y les apasionan las historias épicas, Isabel ya es una más entre los nómadas.

Viuda de un abogado penalista, su encuentro con el desieto fue consecuencia del azar. En 1980 quería irse de vacaciones a algún país de cultura diferente y que fuera asequible económicamente. Túnez reunía esas condiciones y para allí partió en una Vespa, acompañada de su hijo Miguel Angel de nueve años. La experiencia se repite un año después, cuando la corta potencia de la motocicleta sitúa a madre e hijo en Tamanrasset después de atravesar Argelia de Norte a Sur.

Es su primer contacto con los tuaregs. La relación continuó hasta que en 1984 encontró la solución al embrujo que aquellas tierras le habían causado. Se fue a Níger de enfermera cooperante dentro de un programa de desarrollo del Ministerio de Asuntos Exteriores. Esto le permitió relacionarse diariamente con los tuaregs e idear un plan de expedición que, incluso para los nativos, era descabellado: cruzar a pie el Teneré, conocido como “el desieto de los desiertos”, una de las zonas más inhóspitas del gran Sahara. Como lo define Isabel: “la gran llanura desértica, es un territorio de la nada en el Sahara nigerino que provoca temor incluso entre los nómadas que lo conocen”.

Acompañada de seis camellos —cuatro hembras y dos machos—, la perra Dicka y el gato Kay, Isabel protagonizó una gesta que le llevó al límite de las posibilidades del ser humano. Deshidratada, caminó tres días sin agua. Solo un milagro o un guiño del destino le podían salvar.
Desierto Teneré

Isabel, ¿qué te llevó a Níger?

I.- Era ATS y me surgió la oportunidad de apuntarme al primer programa de cooperación con este país. Me destinaron a Tahoua, la capital de la zona de los tuaregs. En aquella época la ciudad estaba cerrada al turismo. Incluso si yo quería salir un domingo, mi día libre, a visitar otro pueblo, necesitaba pedir un permiso al Prefecto con varios días de antelación.

Durante los dos años que permanecistc en Niger se produjo una gran sequía que asoló al país diezmando de forma brutal personas y animales. En esas condiciones adversas…

¿como se te ocurre atravesar el Teneré, uno de los peores desiertos?

I.- No hay una brizna de vida, por eso le denominan el “desierto de los desiertos”. Es tan duro que cuando caminé por él me chocó ver un pajarito disecado en el suelo, más tarde otro y otro. Resulta que la zona está dentro de las rutas migratorias de ciertas aves y los más débiles no lo soportan y caen secos. Ideé cruzar el Teneré a pie en mi primer año de estancia. La preparación fue muy ardua. Me llevó seis meses largos. Por un lado, la sequía me vino muy bien porque sino jamás hubiera tenido la suficiente cantidad de dinero para comprar los camellos. Cuando los adquirí eran animales prácticamente a punto de fallecer. Recuperarlos me llevó medio año, tiempo que aproveché para aprender todo sobre estos animales. Por otro lado, debía de concienciarme psicológica y técnicamente. Me resultó fundamental conocer las artes de la orientación, el manejo de la brújula. Estudié el mapa al detalle, tracé las rutas y programé las etapas. Calculé las distancias como si fueran un tanto por ciento más largas porque, aunque eran líneas rectas, sabía que me encontraría con desniveles y dunas que me iban a obstaculizar el camino.

Isabel, he observado los mapas que has utilizado, en donde con suma meticulosidad marcas cuadro a cuadro los pozos de agua. Es tan exhaustivo que hasta señalas las líneas de la ruta aérea de los aviones. Está claro que era vital para ti no dejar nada fuera de control.

¿Cuál era el recorrido trazado?

I.- Fui a hablar con un controlador aéreo y le pedí un mapa de las rutas aéreas de Níger. Lo estudié y lo dibujé sobre el mapa. Me serviría para saber si podía contar con ayuda desde el aire.

Mi proyecto era cruzar el Teneré, proseguir por el Air, atravesar la frontera hacia Argelia por Inasana, un pozo clásico de las caravanas, y terminar en Tamanrasset en donde me esperaban los amigos que hice en los primeros viajes en Vespa. Fue entonces cuando empezamos a idear este plan, bajo las estrellas y mientras nos tomábamos el te. En esas tertulias les prometí que algún día iría a su encuentro con mis propios camellos. Me hacía una gran ilusión, deseaba sorprenderles con mi presencia y de paso regalarles los animales. Luego retornaría en camión a Níger. Básicamente este era el objetivo de la caminata, además de escribir un libro en el que describiera mi relación con el desierto.
Desierto Teneré

¿Cómo aprendiste a tratar a los camellos?

I.- El herrero grabó mis iniciales “I. C”. El primer animal lo marcó mi amigo Mohamed —también me dio lecciones de tamachek, el idioma de los tuaregs— y luego yo continué. Quise actuar a la manera de los nativos, incluso encargué a un marabú los amuletos para los animales y para mí.

¿Hav algún hombre o alguna mujer que haya superado el reto de cruzar el Teneré a pie?

I.- Nadie lo ha hecho.

¿Como te concedieron el permiso para cruzar este desierto?

Supongo que no se lo darán a cualquiera.

I.- Después de muchos meses de espera la respuesta fue un no rotundo. Debido a la escasez de pastos, a la falta de población, el riesgo que corría era muy alto y no me lo podían permitir. Insistí y me dirigí directamente al Ministerio de Interior. Solicité una entrevista personal con el ministro. Me la concedió. En su despacho, hombro con hombro, le expliqué la expedición sobre el mapa. Fue tanto el entusiasmo que puse que finalmente, contagiado, llamó al secretario para que me diese la autorización. Era un salvoconducto firmado por mí en el que constaba que toda la responsabilidad era mía y solo mía.

Enlace relacionado

Puedes seguir leyendo pulsando en el siguiente enlace: Ver la segunda parte.

Puedes empezar la historia de Isabel Corral Jam desde el principio pulsando el enlace: Ver Isabel Corral Jam parte primera

Referencias

Entrevista de Roge Blasco en su programa Levando Anclas.
En el siguiente enlace puedes ver el blog de Isabel Corral Jam.

 
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